Proyecto E
miércoles, 28 de febrero de 2018
Relax...memorias de un Pico Relax 8/16
La propuesta resultaba tentadora, aunque conociendo al ofertante, las
dudas siempre llegaban a mi mente. ¿Relax?
Un Pico Relax podía funcionar. Tenía poco tiempo de haber retomado con
seriedad los entrenamientos y quería hacer algo de backpackaging. El
corazón va funcionando bien, pero aún las piernas no van al mismo
paso. Si, relax podía funcionar. Hasta que llego el temido
mensaje..."¿les parece que, como es relax, subamos en MTB de Jarabacoa
a La Ciénaga?" Y con una sonrisa de quien espera, obviamente, acepte.
Recluté mi mejor cómplice de aventuras. Uno que me ama y que le gusta
la montaña. Uno que veo crecer tan rápido que me da miedo. Uno con el
cual puedo compartir mi pasión.
Y entre reuniones, charlas y conferencias la hora de salida fue más
tarde de lo planeado. Y para completar se quedo toda nuestra comida,
lo que obligó una parada para abastecer. En ese momento entendí que
ciertamente la aventura era relax.
Llegamos a Jarabacoa a las 11pm, justo al mismo tiempo que el delivery
de la pizza que serviría de cena. Y luego de engullir la pizza y bajar
las bicis, empezamos a pedalear a las 11:20pm. Un recorrido de 30km
con serios ascensos hasta La Ciénaga, en el cual por más que rece por
un pinche y que rogué que me dejaran atrás, el dúo dinámico de la bici
me acompañó más parlanchín que nunca contando aventuras de Chicamocha
Run. Yo, jadeando, obviamente sólo escuchaba.
Llegamos lo más callados posibles a la caseta del parque y fue a las
3am que logramos conciliar el sueño, el cual fue interrumpido por una
brigada Scout a las 6am y ya no pude dormir mas. Los otros tres
seguían entre ronquidos y cobijas. Yo muerta de envidia salí a
gestionar unos huevos y café para todos.
Lucas cocinó el desayuno en la estufa de Germán. Salimos tarde y
relajados. Daniel y yo en versión Backpacking, Lucas en versión Relax.
Y Yamil en versión reírse de nosotros.
Yo creo que nunca habíamos hecho tantas paradas y descansos en el
camino. Hasta unos huevos con pimienta y siesta con almohada se tomó
en La Laguna. Lucas descubrió aves en el camino, se dedicó a redactar
lo que pasaba y vio lo que nunca por ir tan despacio. Daniel exploraba
sus 40 libras de la mochila y yo me ofrecía a cargar lo de Yamil para
subir un poco el peso a la mía, que finalmente era de unas 33 lbs.
Llegamos a La Compartición al caer la noche.
Nos encontramos con varios amigos y compartimos la fogata con unos
corredores de La Romana, que quedaban atónitos ante las aventuras que
contábamos. Y bien temprano dormimos como rocas por el poco sueño
acumulado.
Al amanecer partieron los excursionistas, no sin antes decir bien alto
que nadie se podía perder la salida del sol y haciéndome así perder el
ritmo del sueño.
Fue todo un espectáculo observar a Lucas subirse al fogón para
prepararnos el desayuno. Jugaba con las ollas, los ingredientes y
subía los pies como actor de circo preparando el manjar que serviría
de preámbulo a la cima del Pico.
Como siempre, es reconfortante llegar a nuestra amada cumbre, y este
día era claro. Se podía observar a los cuatro puntos cardinales y
deleitarnos con lo diferente que cada cual brindaba.
Mientras observábamos las bellezas de la zona, avistamos un fuego y
llamamos a la caseta del parque. Ya lo habían anunciado otro guía que
subiera más temprano. Mi mente nunca entiende como desaprensivos
atentan contra tanta belleza. Respetar la naturaleza es un deber que
nadie puede faltar.
Y como el día era corto, salimos de regreso a La Compartición a
terminar de empacar y a partir de nuevo a La Ciénaga.
Me encantaron las frases de mi hijo, a quien le quite toda la carga
para que pudiera bajar más relajado. Eran 28kms los que tocaban ese
día. Buen entrenamiento para sus 15 años de edad. Iba en el camino
diciendo: "¡Pero cómo es que comen caminando, porque si es bajando se
cae todo para las aves y si es subiendo no se puede ni respirar!"; "De
estos tres no sabemos cuál es menos cuerdo" y otras frases similares
para el deleite de todos.
Bajamos con un poco más de premura tratando de evitar que llegara la
noche y nos arropara la oscuridad. Y al llegar, como era relax, Lucas
se subió en la bici para hacer unos kilométricos más. Eso si nos dio
la garantía de que era relax...
Buen entreno, buenos amigos, feliz montaña.
viernes, 27 de octubre de 2017
¿A que huele la esperanza?
Hay conceptos interesantes sobre cosas comunes que damos por sentadas.
En un mundo donde andamos muy deprisa, con múltiples tareas por cumplir, con fechas estrechas para lograrlo todo; donde nuestra atención para infinidad temas consiste en lapsos cortos de tiempo; donde un sistema de mensajería nos retrae rápidamente de nuestros temas diarios o nuestros planes futuros; donde se dificulta decir no; en una época de inmediatez y deseos de recompensa sin ningún tipo de trabajo...hoy me inquieta un pequeño envase que ocupa mi escritorio. Fue un regalo de mi amiga Xynara y este y otro similar que me obsequio siempre los tengo a mano.
El frasco en cuestión dice que esta lleno de Esperanza "Hope". Es en realidad un aceite...y hoy me llega una pregunta interesante: ¿a que huele la esperanza?
Interesante el momento también en que me llega la pregunta....porque justo ayer apoyaba a mis hijos en un partido de fútbol donde no se fomentaban valores, sino solo el hecho de ganar...porque en estos momentos un evento deportivo el cual de forma exitosa agoto sus cupos indica que si ud. no esta inscrito en el mismo no debe participar (y ser bandido, que es como se llama en el argot de carreras) y hay personas que cuestionan esa decisión e incluso la catalogan de discriminatoria y errado...en un momento donde siento que nos estamos enfocando en nosotros mismos y olvidándonos de lo que sucede a los demás, al país, al mundo.
Y coloco solo una gota en mi muñeca y a mi corazón llega el olor a esperanza...es dulce y cítrico a la vez...embriagador. Esa única gota es capaz de esparcirse por toda mi habitación mientras trabajo. Huele un poco a tierra, a trabajo, a valores, a dar de si, a luchar por causas, a ser asertivos. Su esencia se mezcla con mis pensamientos y entiendo que si. Que la esperanza si tiene olor. Huele a Duarte, huele a Luperón, huele a la madre Teresa de Calcuta y huele a Mandela...huele a las personas anónimas que luchan por hacer el bien, a las personas y fundaciones que trabajan en silencio en tantos lugares. Huele a los innovadores, a los emprendedores, a los soñadores...Huele a retos, a mentores, a amigos, a familia...Huele a un mar o mas bien, a un mundo, libre de basura, reforestado...huele a paz.
Ojala ese olor llegue a ti también hoy, y nos acompañe en no perder la calma y nos ayude a luchar por aquello en lo cual creemos.
Ojala tu día se llene de olor a esperanza...
En un mundo donde andamos muy deprisa, con múltiples tareas por cumplir, con fechas estrechas para lograrlo todo; donde nuestra atención para infinidad temas consiste en lapsos cortos de tiempo; donde un sistema de mensajería nos retrae rápidamente de nuestros temas diarios o nuestros planes futuros; donde se dificulta decir no; en una época de inmediatez y deseos de recompensa sin ningún tipo de trabajo...hoy me inquieta un pequeño envase que ocupa mi escritorio. Fue un regalo de mi amiga Xynara y este y otro similar que me obsequio siempre los tengo a mano.
El frasco en cuestión dice que esta lleno de Esperanza "Hope". Es en realidad un aceite...y hoy me llega una pregunta interesante: ¿a que huele la esperanza?
Interesante el momento también en que me llega la pregunta....porque justo ayer apoyaba a mis hijos en un partido de fútbol donde no se fomentaban valores, sino solo el hecho de ganar...porque en estos momentos un evento deportivo el cual de forma exitosa agoto sus cupos indica que si ud. no esta inscrito en el mismo no debe participar (y ser bandido, que es como se llama en el argot de carreras) y hay personas que cuestionan esa decisión e incluso la catalogan de discriminatoria y errado...en un momento donde siento que nos estamos enfocando en nosotros mismos y olvidándonos de lo que sucede a los demás, al país, al mundo.
Y coloco solo una gota en mi muñeca y a mi corazón llega el olor a esperanza...es dulce y cítrico a la vez...embriagador. Esa única gota es capaz de esparcirse por toda mi habitación mientras trabajo. Huele un poco a tierra, a trabajo, a valores, a dar de si, a luchar por causas, a ser asertivos. Su esencia se mezcla con mis pensamientos y entiendo que si. Que la esperanza si tiene olor. Huele a Duarte, huele a Luperón, huele a la madre Teresa de Calcuta y huele a Mandela...huele a las personas anónimas que luchan por hacer el bien, a las personas y fundaciones que trabajan en silencio en tantos lugares. Huele a los innovadores, a los emprendedores, a los soñadores...Huele a retos, a mentores, a amigos, a familia...Huele a un mar o mas bien, a un mundo, libre de basura, reforestado...huele a paz.
Ojala ese olor llegue a ti también hoy, y nos acompañe en no perder la calma y nos ayude a luchar por aquello en lo cual creemos.
Ojala tu día se llene de olor a esperanza...
viernes, 14 de octubre de 2016
Atravesar y descubrir (The Thru Hike)
Con el tiempo uno aprende que una parte
importante del crecimiento personal viene de trabajar en equipo. Descubrir las
fortalezas individuales, identificar las debilidades y encontrar otros con los
cuales uno pueda complementarlas de forma que el trabajo entre todos sea más
sencillo.
Ese equipo
perfecto no nace de la improvisación. Es necesario identificar los miembros
claves y entrenar juntos para poder aprender, mejorar y alcanzar mayores metas.
Yo cuento con la dicha de tener varios amigos con grandes cualidades que me
ayudan a crecer. Son tercos, tenaces y testarudos (TTT).
Fue así, que
decidimos hacer un entrenamiento distinto, que incluyera backpacking, una
ruta que fuera fuerte y con tramos desconocidos que permitieran practicar la navegación.
La planeación
previa era vital. Que equipos llevar, coordinar el guía y con el parque, cuanto
peso cargar. Entre ese ajetreo, el huracan Matthew amenazaba nuestros planes; sin
embargo la providencia la envió hacia el oeste y armados de deseos de aventura,
partimos.
Un murciélago que no
dejaba conciliar el sueño de forma profunda y unos ronquidos que venían de algún
compañero, cuyo nombre no revelaré, no impidieron que la alarma nos despertará
a las 4:00 am al largo día que nos esperaba.
Caminamos bajo las estrellas, hasta que amaneció
de forma espectacular y sin contratiempos.
Al avanzar en la ruta, fuimos
encontrando los primeros vestigios de la tormenta, que finalmente pondrían en
duda nuestro andar, al encontrarnos con un puente que había sido arrastrado por
la corriente. Por fortuna, sólo unos metros más adelante pudimos atravesar el
rio sin inconvenientes y disfrutar de nuestro único baño de todo el viaje, aunque
solo unos metros después empezaba la larga subida que haría que en pocos minutos deseáramos estar nuevamente
dentro del rio.
Aquí si se empezó a complicar el tema con
los arboles caídos. Y a medida que pasaban las horas resultaba más complicado
pasarlos. Ya sólo a cuatro kilómetros de nuestro destino por ese día, empecé a
sentir un frio que me llegaba a los huesos, algo que ni en la nieve me había pasado.
Me puse los guantes y el buff y pensé que al caminar se me iría. Y fui
descuidando los básicos: comer y beber. Mis compañeros me animaban y no me
dejaban sola. Y aunque cuatro kilómetros suenen a poco, eran en una subida con
pendiente de un 20% acumulado que en algún punto me tomó 35min avanzar
sólo un kilómetro. No fue hasta que opte
por finalmente detenerme, abrigarme y comer obligada algo (ya a unas 15 horas
de esfuerzo físico el cuerpo no quiere saber de comida), que logre hacer ese último
esfuerzo en llegar.
Nuestro guía en ese momento es como un
angel. Yo veía a Rafelito con alas y aureola cuando me llenó una botella de
agua caliente para ponerme entre el abrigo. Comí forzada mi recovery y una
comida de montaña de esas de sólo añada agua, para tal suerte que aunque sabía
muy buena, tenia picante (lo que me encanta), pero mi estomago no estaba en
eso.
En ese momento discutíamos si cambiar la
ruta y regresar por el camino conocido, por aquello de que el siguiente tramo tal
vez también tenía arboles caídos y no lo conocíamos. Ese cambio de ruta nos llevaría
en solo unas horas a nuestras camitas calientes y a nuestras amadas familias.
Pero somos tercos, tenaces y testarudos. Y
para colmo dormimos como lirones. Por lo cual, el plan se mantenía. Una vez se
tiene un sueño y un plan, el corazón quiere seguirlo.
Y la decisión tuvo sus recompensas. Qué
bello es caminar por lo desconocido, subir montañas para ver el mundo, no saber
si va uno por el camino correcto, pero tener la certeza en el corazón de que
avanza positivamente.
Este camino era retador. Confuso desde el
principio, cerrado por maleza en muchos puntos, con arboles caídos también por
la tormenta. Avanzamos mejor de lo que pensaba en la noche anterior y me sentía
muy bien subiendo y bajando (bajo muchísimo mejor que lo que subo). Pero qué
paz da saber que vas con las personas correctas. Cada cual tenía su momento,
pero como equipo cada cosa fue pasando y fuimos logrando llegar a los puntos
que nos proponíamos.
A los varones les cogió con jugar con
toros, aunque ellos dicen que era que yo pasaba para dejarlos a ellos con la
batalla. A los toros y las vacas dentro del parque no los entendí. Están
prohibidos. Pero eso es tema de otro escrito.
Y finalmente nos arroparon nuevamente las
estrellas y cayó la noche, cuando a lo lejos empezamos a ver nuestro destino. Una
ciudad que se veía tan lejos que nos reímos de eso. Unos 14 kilómetros que
parecieron eternos, donde la navegación, el monteo, el cruce nocturno de rios y
la destreza de mis compañeros nos llevó hasta el destino final con bien.
Nuestro querido chofer Virgilio, nos esperaba con la certeza del que sabe que llegaríamos
bien.
34:58:01 horas y 85.92kms después, sólo
queda pensar en la dicha de poder vivir experiencias que engrandecen el alma,
de recorrer nuevos caminos y de lograr lo que uno anhela de corazón.
Vienen más montañas y nuevos retos, muchos
más.
lunes, 5 de septiembre de 2016
De lomas y trillos
Dicen que uno aprecia mejor la vista si
llega a la cima de una loma dura y que estas le guardan al luchador la mejor de
las recompensas.
Pablo y Domingo en Los Parapentes
Valientes rumbo a la casa del General - Higuero
Para mí cada día es una aventura y cada
entrenamiento una enseñanza.
Y así como en la montaña, en la vida.
Estas semanas he podido acompañar a varios amigos a que subieran lomas duras,
vieran paisajes excepcionales y lograrán mayores distancias. Y en el camino, la
que más ganó fui yo. Porque al verlos encontré rostros llenos de felicidad,
cansados, empapados de sudor y exudando la felicidad de lograr aquello que no
pensaban posible. Para mí, el placer de poder disfrutar y amar cada día más lo
que hago, y la afirmación de saber que con persistencia podemos logar alcanzar
aquello que nos proponemos, siempre que trabajemos para ello. Y mientras ellos
mejoraban, la recompensa de que yo también lo hacía.
25k de prueba para ruta 50k de Valientes
Y es que en algún
momento a todos nos pasa, que pensamos que no estamos logrando lo que queremos,
que no avanzamos, sino que retrocedemos. Como en esas repeticiones de carrera
que mientras el sol me castigaba y sentí que moría, seguía. O como en las repeticiones de lomas,
que siempre invito almas caritativas a que vayan y mientras yo llevo una mochila
de 20 o 30 libras y ellos caminan solo con una botella de agua y trato de
llevar su paso. Es sólo cuando nos detenemos y analizamos los datos, como hace
mi Coach, que podemos encontrar patrones, tendencias y observar que las mejoras
no son de golpe, sino fruto de la consistencia y de ir poco a poco encontrando
ese algo que nos ayuda a ser mejores. En el deporte….y en la vida.
Junto a JC entrenando
Tener un sueño nos ayuda
a no desfallecer, sino a seguir luchando cada día, a recordar que la mente es más
fuerte que el cuerpo. Y a vivir con la firme creencia de que si deseas algo con
pasión, y tomas acción, aparecerá el
camino para llegar.
lunes, 15 de agosto de 2016
De la abundancia del corazón
“How will you measure your life?”
Hoy
conocí a Andrés. Bueno, así dice el al menos que lo llaman. Su nombre
real como que no lo entendí, así como no entendí cuando me dijo que la casa que
cuidaba estaba llena de cosas “afuerenses”. Luego uno de mis amigos hizo la traducción
a que la casa tenía televisión, radio, nevera y otras cosas “de fuera”.
Andrés en la foto, machete en mano
Andres
es muy humilde, pero su corazón está lleno de bendiciones. Nos recibió con los
brazos abiertos a la subida de una cuesta de unos 3kms que deja a cualquiera
sin aliento.
El buscaba conversación y compañía y nosotros buscábamos recuperar
las energías. Y para nuestra sorpresa, encontramos más que eso. Aun cuando nos contó
que un caballo le dio una patada en el mismo pecho, no vacilo en buscar su
machete y salir a la búsqueda de cocos para ayudarnos a apalear el calor. Unos
37 grados Celsius que sumados a mi mochila de 30lbs parecían muchos más.
Salimos
con la barriga llena de cocos, aguacates, guayabas y con el espíritu mas lleno
aun de humildad, cortesía y servicio. Qué bueno que existen personas como él
que nos recuerdan que en lo sencillo uno puede hacer crecer el alma.
Juan, un Valiente (Scotiabanker) voluntario del coco
Un
excelente entrenamiento con los Valientes (Scotiabankers) y un buen
fortalecimiento en la pared en la tarde. Tomás me captó subiendo “1er Parcial”
en una imagen que muestra el esfuerzo que se necesita para alcanzar los sueños,
sobreponiéndonos aun a aquello en lo que no somos los mejores. A seguir
entrenando.
En modo olimpico
12/8/16
Estamos
en olimpiadas. Las de Brasil han resultado ser difíciles para los dominicanos y no
faltan publicaciones negativas en la prensa y desaliento para esos valientes.
Valientes porque es contra todo pronóstico, contra toda ayuda y contra
cualquier clase de eventualidad logran llegar a clasificar y a llevar su pasión
y su alma a esta justa.
Me
llena de orgullo saber que hay personas que aún luchan por sus sueños y que el
mismo incluye colocar la bandera tricolor en el lugar más alto. En cada participación
de un dominicano estamos a su lado desde la patria. Rezamos por ellos,
aguantamos la respiración y saltamos de la emoción a su mismo ritmo. Nos une el
amor por la patria y sabemos que ellos dan su máximo.
Hoy
salí a entrenar con ellos en mente. Y aunque mis habilidades de escalada
deportiva son bastante básicas, me gustó poder ir en un viernes a hacer algo de
bouldering* al parque. Esta modalidad de escalada ayuda mucho a fortalecer y
permite que en paredes más altas uno tenga mejor desempeño.
Mientras esperaba a
mis amigos, logre terminar un libro motivacional que dio titulo a un post
anterior: “Whatever you are be a good one”. 100 frases motivacionales que me
inspiraron a que a partir de ahora comparta cada día con ustedes algunas de las
frases que más me gustan.
Espero
que la inspiración acompañe a nuestros atletas. Deseo que traigan medallas,
aunque su mayor logro es que den lo mejor de sí en cada participación. ¿Imagina
que hiciéramos lo mismo en cada aspecto de nuestras vidas? Desde manejar hasta cuidar
el ambiente. Ufff, definitivamente tendríamos un país maravilloso.
*Bouldering:
es una modalidad de escalada que consiste en escalar bloques de roca o pequeñas
paredes, que pueden ser de máximo 8 metros, sin la necesidad de los materiales
de protección convencionales de la escalada (cuerda, arnés, elementos de
fijación, etc.)
viernes, 12 de agosto de 2016
Normal people scare me
Muchas
cosas sucediendo en Asertiva. Outdoor Education va tomando mejor forma y cada día
estamos presentando varias propuestas empresariales de excursiones transformacionales,
de wellness y de experiencias grupales. Trabajando en paralelo otros proyectos. Me siento muy bendecida de poder hacer
lo que me apasiona.
El
entrenamiento va bien también. Retomando la constancia. Dice el coach que eso
es lo más importante. Y la alimentación iba muy bien hasta que se me cruzó la tentación
en el cumple de dos tías, las cuales merecen mi sacrificio, al igual que el
rico bizcocho de chocolate. Sorry Wendy y Erica (mi support team de alimentación sana). Compenso con lechuga, ¡promesa!
Y
esas son mis locas amigas, Las Tías de los Leones. Una amistad que surgió hace
ya unos cinco años, corriendo y recaudando fondos para poder brindar
capacitaciones a maestros en un proyecto llamado Kilómetros por la Educación de
la Fundación Futuro Posible, donde era la Directora Ejecutiva en ese entonces.
De
mis amigas les cuento a nivel general que cada una es totalmente diferente.
Todas somos espíritus libres, con muchos aspectos dignos de admirar y con
muchos retos para superar. Cada una merece todo un escrito. Eso viene.
Y
eso es justamente lo bello de nuestra amistad. Que mientras somos tan diferentes
nos fortalecemos y crecemos juntas. Y que podemos cuestionar con sincero interés
las locuras de unas y los quehaceres de las otras y no ofendernos, sino buscar
ideas que sirvan para ayudarnos a superarnos y a encontrar lo mejor de nosotras
mismas.
Angelina
dice que encontró en una tienda en Inglaterra la mejor camiseta que podría imaginarse para
este team. Normal people scare me. La verdad, es justo así.
"A good friend accepts who you are, but also helps you to become who you should be".
PD: nunca dejen su celular sin bloquear cerca de algunas de ellas...a menos que les interese un divertido mosaico...jaja
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