Dicen que uno aprecia mejor la vista si
llega a la cima de una loma dura y que estas le guardan al luchador la mejor de
las recompensas.
Pablo y Domingo en Los Parapentes
Valientes rumbo a la casa del General - Higuero
Para mí cada día es una aventura y cada
entrenamiento una enseñanza.
Y así como en la montaña, en la vida.
Estas semanas he podido acompañar a varios amigos a que subieran lomas duras,
vieran paisajes excepcionales y lograrán mayores distancias. Y en el camino, la
que más ganó fui yo. Porque al verlos encontré rostros llenos de felicidad,
cansados, empapados de sudor y exudando la felicidad de lograr aquello que no
pensaban posible. Para mí, el placer de poder disfrutar y amar cada día más lo
que hago, y la afirmación de saber que con persistencia podemos logar alcanzar
aquello que nos proponemos, siempre que trabajemos para ello. Y mientras ellos
mejoraban, la recompensa de que yo también lo hacía.
25k de prueba para ruta 50k de Valientes
Y es que en algún
momento a todos nos pasa, que pensamos que no estamos logrando lo que queremos,
que no avanzamos, sino que retrocedemos. Como en esas repeticiones de carrera
que mientras el sol me castigaba y sentí que moría, seguía. O como en las repeticiones de lomas,
que siempre invito almas caritativas a que vayan y mientras yo llevo una mochila
de 20 o 30 libras y ellos caminan solo con una botella de agua y trato de
llevar su paso. Es sólo cuando nos detenemos y analizamos los datos, como hace
mi Coach, que podemos encontrar patrones, tendencias y observar que las mejoras
no son de golpe, sino fruto de la consistencia y de ir poco a poco encontrando
ese algo que nos ayuda a ser mejores. En el deporte….y en la vida.
Junto a JC entrenando
Tener un sueño nos ayuda
a no desfallecer, sino a seguir luchando cada día, a recordar que la mente es más
fuerte que el cuerpo. Y a vivir con la firme creencia de que si deseas algo con
pasión, y tomas acción, aparecerá el
camino para llegar.
